Varices (I): más que un problema estético

La semana pasada hablábamos sobre las consecuencias de la retención de líquidos y cómo prevenirlas. En esta entrada queremos tratar un tema estrechamente relacionado con ella: las varices. Éstas son un problema de salud y estético que preocupa a muchas personas. Además de estropear la estética de nuestras piernas, producen numerosas sintomatologías que pueden resultar muy molestas y que afectan a nuestro rendimiento físico.

Por eso, en Cosmethics queremos una vez más daros una visión profunda de esta patología y ofreceros los mejores consejos y soluciones para curar y, sobretodo, prevenir la aparición de varices. 

¿Qué son realmente las varices?

Las varices son dilataciones venosas en las que se retiene sangre y que se caracterizan por su incapacidad funcional de bombearla de vuelta al corazón. Aunque las más comunes son las de miembros inferiores, y de las que vamos a hablar en este caso, también hay otro tipo de varices como pueden ser las esofágicas o las que causan las hemorroides.

Se calcula que es un problema que afecta a un 10-15% de la población, aunque este porcentage aumenta con la edad y el sexo femenino, llegando a ser de hasta un 50%.
Las varices se producen cuando las válvulas venosas que permiten en retorno del flujo sanguíneo al corazón, dejan de funcionar correctamente. Esto hace que la sangre comience a acumularse en las venas y estas se dilaten, adoptando esa forma característica con tortuosidades.

¿Qué son las varices?
¿Qué son las varices?

¿Cuales son sus factores de riesgo?
Como ya comentamos, además de antiestéticas, las varices tienen sus complicaciones para la salud. Por eso, es fundamental identificar los factores de riesgo que las producen para poder prevenirlas:
Obesidad: El exceso de masa corporal en los miembros inferiores hace que estos requieran mayor flujo sanguíneo, que después debe ser devuelto al corazón. Esto provoca una sobrecarga venosa constante, que puede desencadenar su fallo precoz.
Herencia: Las personas con antecedentes familiares de varices o otras patologías venosas como la trombosis venosa profunda tienen dos vezes más probabilidades de padecerlas. Además, su incidencia en el sexo femenino es mucho mayor, por lo que podría estar relacionado con factores genéticos y hormonales.
Antecedentes personales: Los antecedentes de traumatismo o cirugía de miembos inferiores, de trombosis venosa profunda o de otras patologías vasculares suponen un mayor riesgo de sufrir la aparición de varices.
Sedentarismo: La contracción de los músculos de las piernas y la almohadilla plantar durante el ejercicio favorece el retorno venoso ayudando a “empujar” la sangre hacia el corazón. En las personas sedentarias falta esta ayuda, por lo que la sobrecarga de las venas es mayor.
Demasiado tiempo de pie: Los trabajos en los que se requiere pasar demasiadas horas de pie, producen una sobrecarga venosa al igual que en el caso anterior. La falta de trabajo muscular de los miembros inferiores y la necesidad de trabajo constante por parte de las venas en contra de la gravedad impiden un retorno venoso eficaz.
Anticonceptivos: La toma de anticonceptivos favorece la retención de líquidos. Además también favorecen de forma específica el fallo precoz de las venas reticulares. En muchos casos coincide el comienzo de la toma de anticonceptivos con la aparición de telangiectasias (arañas vasculares).
Factores de riesgo cardiovascular: Hipertensión, diabetes, tabaquismo… son una vez más factores que producen anomalías vasculares y que pueden favorecer la aparición de varices.
Embarazo: El embarazo es una situación especial en la que los cambios hormonales, la presión ejercida por el útero y el aumento de peso confluyen dificultando el retorno venoso.
Síntomas de varices:
La sintomatología de las varices es muy variada y puede ser diferente de unas personas a otras. De hecho, la ausencia de muchos de estos síntomas no excluye su aparición.
Visualización de la red venosa: Este es el síntoma más palpable. La visualización directa de varices o de arañas vasculares detrás de las rodillas o en la parte postero interna de las piernas es un signo inequívoco y que al principio puede ser el único:
Dolor, calambres, hormigueos: El dolor puede ser de diferentes intensidades y suele seguir el trayecto venoso. Los calambres y hormigueos son comunes cuando se pasa mucho tiempo en la misma posición y sobre todo por las noches.
Prurito: Este se da sobre todo en torno al dorso del pie y el tobillo. Debemos evitar rascarnos ya que la piel puede estar más fragil y podemos provocar heridas que se infectarán con facilidad.
Edema e hinchazón: Al principio aparece solo en pies y tobillos y, según avanza la enfermedad, abarca mayor altura en nuestras piernas. Es un signo de fracaso venoso evidente ya que se debe a el acúmulo de líquido extravasado. Al principio responde al tratamiento postural, elevando las piernas para facilitar su drenaje, pero con la gravedad del problema se va cronificando.
Cambios en la coloración de la piel: La aparición de manchas parduzcas o violáces puede ser otro síntoma. Éstas se deben a la salida de glóbulos rojos fuera de las venas. Pueden produccir zonas inflamadas e induradas en la piel, con eccema e incluso evolucionar hacia la ulceración.
Como veis, las varices suponen un problema de salud vascular y estético importante y que puede estar relacionado con muchas situaciones. Esta entrada no pretende más que ser una carta de presentación de lo que supone este problema, por lo que la semana que viene os hablaremos de sus complicaciones y, lo más importante, os diremos cómo aliviar sus síntomas y prevenir su aparición para poder lucir unas piernas bonitas y sanas.
Photo from: https://es.pinterest.com/pin/334814553521310924/

Dejar un comentario

Todos los comentarios son moderados antes de ser publicados