No poo: mi experiencia sin champú

Seguro que muchos de vosotros ya habréis escuchado algo sobre el método “no poo”. Otros en cambio os estaréis preguntando de qué va eso de no usar champú… Menuda cochinada, ¿verdad? Tranquilos, no se trata de andar por ahí con la cabeza hecha un asco, más bien de todo lo contrario. Eso sí, el cambio puede ser duro al principio y quizás el método “no poo” no es el mejor para todo el mundo, pero en muchos casos puede suponer toda una revolución en la salud de nuestro cabello. Así que esta semana en Cosmethics os hablaré de un método que cada vez tiene más adeptos contando mi propia experiencia. ¿Preparados?

Cabello antes de no poo

Cabello antes de no poo

¿QUÉ ES ESO DEL “NO POO”?

La expresión “no poo” es un juego de palabras que viene de “no shampoo” (sin champú), pero que literalmente también quiere decir “no caca”. Vamos, que viene a decir que no echemos basura en el pelo, básicamente. Aunque parezca una moda reciente, este movimiento nace en Estados Unidos en los años 30, haciéndose más popular en los 70-80. Surge como la búsqueda de una alternativa a los productos químicos que diariamente se emplean sobre el cabello, defendiendo un cuidado 100% natural y que no altere la autorregulación de las glándulas sebáceas ni del pH del cuero cabelludo.

La técnica “no poo” consiste básicamente en lavarse la cabeza empleando bicarbonato de sodio (base débil) y vinagre de manzana (ácido débil) para eliminar suciedad e impurezas de nuestro cabello. El vinagre además funciona como “acondicionador” aportando brillo y vitalidad y facilitando el peinado. Para una hidratación “extra” se emplean aceites como el de coco o la manteca de karité, eso ya a gusto del consumidor.

¿POR QUÉ ESCOGÍ EL “NO POO”?

Mi caso es el de un pelo muy seco y con una dermatitis horrible, que por temporadas se hace verdaderamente difícil de llevar. Arriba podéis ver una foto de como era más o menos un mes antes de empezar con el método no poo. (La calidad no es muy buena, pero en el momento no pensé en hacerla para el antes-después). Hasta hace un año aproximadamente llevaba el pelo muy cortito, por lo que el cuidado era muy fácil y al cortarlo bastante a menudo se veía bastante sano. Después decidí dejar crecer mis rizos y poco a poco el pelo se volvió indomable y sacó su verdadera cara áspera a la luz. Decidí pasarme a un cuidado natural y comencé a emplear un champú y acondicionador de John Masters Organics que mantenían mi dermatitis bastante controlada y el pelo cuidado. De todas formas ya había hablado del método “no poo” y tenía ganas de comprobar por mi misma si las promesas de un pelo más brillante y fuerte eran ciertas. Uno de los principales motivos fué que, como practico deporte a menudo, también tengo que lavar el pelo mui a menudo. Eso hace que por mucho que te esfuerces en cuidarlo con productos naturales y de calidad, el cabello se vea apagado, ya que estamos quitándole su capa protectora constantemente y alterando su equilibrio.

¿CUÁL ES MI RUTINA?

En esto del “no poo” no hay fórmulas mágicas. Cada cual busca el equilibrio empleando un poco más de esto o menos de aquello. Yo personalmente tengo el pelo muy seco y necesito hidratarlo con aceites cada vez que paso por la ducha. Además no he abandonado del todo mi acondicionador de John Masters Organics (eso sí, es 100% natural y con certificación ecológica), que uso como rescate de vez en cuando para desenredar e hidratar.

– Bicarbonato: Disuelvo una cucharada en un tarro grande de agua tibia y me lavo el pelo, extendiéndolo bien y frotando un poco antes de aclarar. Si necesito lavar el pelo varios días seguidos evito este paso para evitar que se reseque demasiado, procurando no usar bicarbonato más de 2 veces por semana.

– Vinagre: Normalmente tengo un spray preparado con un 40% de vinagre de manzana y un 60% de infusión de salvia y perejil. Además suelo añadirle unas gotas de aceite esencial de romero y de árbol de té.  Pulverizo bien por todo el cabello y lo dejo ahí o aclaro con muy poca agua para que se extienda.

– Aceites: Como aceite para desencrespar y desenredar utilizo unas gotas de una mezcla de aceites (sésamo y AOVE entre otros) que hago yo misma y que me funciona muy bien. Una vez desenredado el pelo, extiendo un poco de aceite de coco para dar forma a los rizos y dejo secar al aire. El resultado es genial.

Cabello después de 5 meses de no poo
Cabello después de 5 meses de no poo

¿CÓMO FUÉ MI EXPERIENCIA?

En mi caso fui poco a poco. Primero empecé a sustituir el acondicionador por un agua de aclarado de vinagre de manzana. Después, y durante uno de esos brotes incontrolables de dermatitis, decidí abandonar el champú.Tenía la piel tan mal que probaría cualquier cosa con tal de no seguir despellejándome la cabeza. Se supone que cuando empiezas con el método “no poo” pasas unos primeros días con el pelo seco y enmarañado. Tengo que decir que yo no noté esto especialmente. A lo mejor porque mi pelo ya es seco y enmarañado por sí solo. Más tarde, leyendo sobre otros productos que se pueden incluír en el método “no poo”, decidí sustituir mi gel natural de peinado por un poco de aceite de coco para moldear los rizos. Poco a poco y casi sin darme cuenta, había retirado todos los productos compuestos de mi pelo. Desde aquello van ya cinco meses de no poo y sin echar nada de menos. La foto anterior muestra el estado actual.

Aunque no fué un cambio espectacular y las cantidades que empleo de bicarbonato y aceite de coco están en constante revisión, sí que tengo que decir que mi dermatitis está muchísimo mejor y que, cuando consigo dar en el clavo con esas cantidades el pelo luce brillante y muy definido. También se ha reducido la necesidad de lavar el pelo tan a menudo sin que después tenga aspecto graso. Además el hecho de poder tener unos rizos definidos sin necesidad de fijadores y sin esa textura apelmazada y artificial es todo un placer.

Creo que aunque a mí me está funcionando muy bien no usar champú, cada caso es un mundo y cada cual tiene que buscar la rutina de cuidado que más le conviene. Eso sí, tengo claro que el cuidado debe ser 100% natural y ese cambio sí que se nota verdaderamente. Aunque emplees champú, acondicionador, mascarilla o fijadores, si estos son naturales y sin siliconas ni otros productos químicos, tu cuero cabelludo encontrará su equilibrio más fácilmente y evitarás el deterioro que produce el empleo de estas sustancias a largo plazo y esa necesidad constante de lavar el pelo porque está “sucio”.

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