Hazlo tú mismo: mascarilla capilar de avena

Esta semana en nuestra sección de salud hablamos sobre la leche y sus alternativas vegetales. Son muchas las personas a las que no les sienta bien este producto, ni por dentro ni por fuera, pero a veces nos cuesta prescindir de ella y encontrar una alternativa que nos guste. Por eso esta semana os traemos este DIY también sin lactosa, en el que no sólo elaboraremos una mascarilla capilar, si no que os enseñaremos a hacer vuestra propia bebida de avena y aprovecharemos hasta las sobras. ¡Comenzamos!

Cómo hacer una mascarilla capilar de avena
Cómo hacer una mascarilla capilar de avena

QUÉ NECESITO:

– 1 litro de agua

– 150 g de copos de avena

– Una pizca de sal rosa

– 1 cucharada de miel

CÓMO HACER UNA MASCARILLA CAPILAR DE AVENA:

1. Primero elaboraremos la bebida de avena. Para ello debes dejar los copos de avena a remojo en el agua durante toda una noche.

2. Pasado ese tiempo bate la mezcla con la batidora añadiendo una pequeña pizca de sal (en este caso empleamos sal rosa del Himalaya, para aprovechar sus propiedades).

3. Deja reposar al menos una hora y cuela los copos con un colador muy fino o una tela limpia. ¡No tires los restos! Te enseñaremos un truco para aprovecharlos.

4. Ya tienes tu bebida de avena. Ahora separa una taza y caliéntala un poco  en el fogón.

5. Cuando esté templada añade una cucharada de miel y remueve.

6. Con el cabello mojado en agua tibia, repartimos la mezcla aplicándola bien desde la raíz.

7. Cubre con un gorro de ducha o film transparente, para preservar el calor y facilitar la absorción de la mascarilla.

8. Pasados unos 30 minutos podemos aclarar el cabello con agua. Si quieres puedes dejarla más tiempo. No es nada pringosa y será fácil de retirar.

CONSEJOS COSMETHICS:

– Esta mascarilla es ideal para tratar el cuero cabelludo sensible o con problemas de descamación o dermatitis, ya que la avena calma la irritación y restablece el pH de la piel.

– Además aportará minerales como el silicio, el magnesio o el zinc, vitaminas y aminoácidos que nutren el cabello desde la raíz dejándolo más suave, fuerte y brillante.

– Si aún no has tirado los copos machacados y quieres aprovecharlos, puedes emplearlos para elaborar un exfoliante y mascarilla facial. Ideal para las pieles con acné. Prueba a mezclarlos con un poquito de miel o con unas gotas de aceite de oliva o almendras.

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