Dermatitis atópica: cómo tratarla

La semana pasada os hablábamos sobre la dermatitis atópica: qué es y qué la produce. En esta entrada queremos ofreceros algunos consejos y soluciones para tratar este problema. Sabemos que es una afección crónica, pero no por eso tenemos que conformarnos con sufrila cada día. Con ciertos cambios en el cuidado diario podremos controlarla y lucir una piel mucho más sana.

La incidencia de la dermatitis atópica va en aumento. Sobre todo en el mundo occidental, donde nos pasamos el día en contacto con multitud de químicos y elementos potencialmente nocivos para nuestra piel. El estrés, la mala alimentación, los cosméticos convencionales y otros tóxicos alteran constantemente el equilibrio de nuesta piel, sometiéndola a muchos agentes estresantes para los que no está biológicamente preparada.

Aunque en casos de brotes graves o difíciles de controlar puede ser necesaria la ayuda de fármacos, en Cosmethics creemos que es mejor prevenir que curar. Por eso queremos dar importancia a sus causas y actuar sobre ellas para que el tratamiento sea eficaz y a largo plazo. En esta entrada os damos algunos consejos para reducir las lesiones y evitar recidivas importantes.

El tratamiento médico convencional para la dermatitis atópica consiste en la administración de diferentes fármacos de forma tópica u oral y la aplicación de cremas emolientes.

El tratamiento tópico suele ser con corticoides en crema o inmunomoduladores. Éstos actúan inhibiendo o modificando la respuesta inmunológica normal de nuestra piel, por lo que reducen las lesiones a expensas de evitar nuestros propios mecanismos de defensa. Aunque son efectivos, deben de ser empleados con precaución, ya que producen efectos adversos como irritación, quemazón, picor, dermatitis de contacto, empeoramiento de úlceras y heridas, crecimiento del vello o alteraciones de la pigmentación.

De forma oral, uno de los fármacos más utilizados son los antihistamínicos, que reducen la reacción “alérgica” de la piel y contrarrestan de forma efectiva el picor. También se emplean corticoides en casos de brotes muy graves.

CONTROLAR LA DERMATITIS DE FORMA NATURAL:

Controla tu estrés: Éste es uno de los principales desencadenantes de los brotes de dermatitis. Llevar una vida tranquila y organizada y practicar algún deporte que nos ayude a relajarnos puede servir de gran ayuda.

Mejora tu dieta: Este es otro de los pilares básicos en el curso de la dermatitis atópica. Debemos asegurarnos una dieta variada, rica en frutas y verduras y ácidos grasos omega 3. Así nuestra piel recibirá todas las vitaminas y micronutrientes necesarios para mantenerse en buen estado y reducir la inflamación. Evita las grasas trans y los alimentos procesados con aditivos que puedan resultar dañinos. También otros tóxicos como el alcohol o el tabaco pueden empeorar la enfermedad. Además no debemos olvidar que la dermatitis atópica se relaciona con las reacciones de hipersensibilidad. Por eso, debemos tener especial cuidado con aquellos alimentos que pueden funcionar como alergenos: lácteos, huevos, frutos secos, gluten, frutos rojos, mariscos, etc. Si sospechas que algún alimento puede ser desencadenante de tu dermatitis prueba a eliminarlo de tu dieta durante un tiempo.

Hidratación: Un punto no menos importante es aportarle a la piel una hidratación intensa para evitar su sequedad. Debemos de ser muy cuidadosos escogiendo el producto adecuado. Debemos evitar los perfumes y otras sustancias que puedan resultar dañinas como el Sodium Lauryl Sulfate o los derivados del petróleo.  En Cosmethics os recomendamos emplear hidratantes 100% naturales y de formulación sencilla, ya que incluso algunos aceites esenciales pueden resultar irritantes. Utiliza una crema, aceite, manteca o bálsamo natural y que hidrate en profundidad y déjate aconsejar por profesionales a la hora de escoger el producto más adecuado para tu piel.

Utiliza prendas naturales: Las fibras sintéticas, como el poliéster pueden aumentar la irritación de la piel y producir hipersensibilidad. Intenta utilizar telas naturales y suaves, como el algodón, sobre todo en la ropa interior. Evita también el exceso de ropa y la falta de transpiración, ya que la acumulación de sudor y humedad en contacto con nuestro cuerpo hará empeorar la situación. Sustituye los detergentes y suavizantes por un jabón natural o nueces de lavado y un poco de bicarbonato y vinagre. Evita el contacto con productos de limpieza fuertes.

Ducha suave: Emplea un jabón suave, a poder ser ligeramente ácido y totalmente natural y sin fragancia. Evita ducharte en exceso y los baños demasiado largos o calientes. Si haces deporte o te duchas con mucha frecuencia intenta evitar el jabón alguna vez y eliminar el sudor solo con agua. Debemos intentar eliminar lo menos posible la barrera hidrolipídica que protege y mantiene hidratada nuestra piel. Seca la piel con cuidado, sobre todo sobre las zonas con eccema activo.

ACEITES Y PRODUCTOS BENEFICIOSOS PARA LA PIEL ATÓPICA:

Aunque son muchos los productos susceptibles de causar hipersensibilidad, también tenemos muchos otros de origen natural que ayudan a desensibilizar e hidratar la piel atópica. Os presentamos algunos de ellos:

Aceite de caléndula: Este es uno de los productos estrella, tanto aplicado directamente como contenido en cremas o bálsamos.  La caléndula tiene unas excelentes propiedades antiinflamatorias, calmantes e hidratantes. Es un perfecto equilibrante de la piel atópica y sensible.

Camomila: Tanto su infusión aplicada en forma de compresas como el aceite de camomila son también perfectos a la hora de calmar la piel.

Aceite de aguacate: Debido a su alto contenido en vitaminas D y E, que estimulan la formación de colágeno, mejorando la sequedad de la piel.

Própolis: Este producto de la colmena es un potente antibacteriano, antifúngico y antiinflamatorio. Además contiene vitaminas C y E y es un buen regenerante cutáneo. Aplicado en cremas o bálsamos puede ser muy efectivo en nuestro tratamiento.

Malva: Los mucílagos contenidos en esta planta tienen propiedades emolientes e hidratantes. Además es antiinflamatoria, por lo que aplicada su decocción en compresas puede aliviar las lesiones de la dermatitis.

Existen muchos otos productos naturales beneficiosos en el tratamiento de la dermatitis atópica. Es importante probar y escoger el que nos resulte ideal a cada uno. Cada piel es un mundo y va a responder de forma distinta, pero no olvidéis que tan importante es seguir otros pasos como el cuidado de la alimentación y la evitación de sustancias alergenas o irritantes.

¡Feliz semana!

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