26 de junio 2017

El sábado 13 de Junio se celebró el Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel. En thecosmethics esperamos que todos lo celebraseis protegiendo correctamente vuestra piel. Por eso, seguimos dando algunos consejos sobre esta cuestión.

Cuando compramos un protector solar tenemos que tener en cuenta varios factores: por un lado el grado de protección que nos  aporta dicho protector y por otro su tipo, componentes y calidad. Debemos saber distinguir entre protectores químicos,  físicos y biológicos, cómo actúan cada uno de ellos y los efectos que pueden tener sobre nuestra piel. Hoy os desvelaremos todos estos secretos, además de aclarar ciertas cuestiones en torno a la aplicación de protectores solares. Queremos que os sirva de ayuda este verano.

Protectores solares saludables y efectivos: Alga Maris
Protectores solares saludables y efectivos: Alga Maris

Diferentes tipos de filtros

A la hora de adquirir un protector solar la mayoría de nosotros nos fijamos en el factor de protección y poco más. Pero, ¿sabías que existen hasta varios tipos de filtros: físicos, químicos y biológicos? ¿Sabías que sólo algunos de ellos cumplen los requisitos para ser considerados cosméticos naturales y/o ecológicos? Hoy os hablamos de esos pequeños detalles pero con grandes diferencias.

DISTINTOS TIPOS DE FILTROS:

Como ya dijimos, existen tres tipos de filtros solares:

– Filtros químicos: las cremas con este tipo de filtros contienen sustancias químicas capaces de penetrar incluso hasta capas profundas de la piel y producir una reacción fotoquímica que transforma la radiación solar en calor. Dicho de otra manera, son capaces de “absorber” la radiación transformándola en no dañina. Algunos de los más empleados son: Octylcrylene, Octinoxate, Avobenzone, Oxybenzone, Octisalate, Homosalate, 4-MBC, Meroxy SX y XL. Su gran desventaja es que, como muchos otros productos químicos empleados en cosmética, penetran totalmente en nuestra piel y son susceptibles de causar ciertas intolerancias y alergias cutáneas. Además, muchos de ellos están en entredicho por su posible efecto cancerígeno, como disruptores endocrinos u otros procesos dañinos. Pueden perder su efecto con el paso del tiempo, por lo que no se recomienda reutilizarlos de un año para otro.

Filtros físicos: son polvos minerales que no penetran en la piel y que crean una capa externa que funciona como espejo reflejando los rayos solares e impidiendo que penetren en la piel. Los más comunes son el dióxido de titanio y el óxido de zinc. El principal inconveniente de estos filtros es su posible toxicidad si estas partículas pasaran al torrente sanguíneo por inhalación (algo improbable en su uso en cremas) o por la presencia de partículas muy pequeñas (nanopartículas). Por eso y ante la ausencia de estudios concluyentes respecto al uso de nanopartículas en cosmética, siempre que un producto las contenga debe advertirlo en el envase. Suelen ser cremas espesas y que dejan cierto brillo blanco durante los primeros minutos de la aplicación, pero esto también ayuda a aplicarse una cantidad suficiente para mantener la piel protegida. Los protectores naturales y ecológicos suelen emplear este tipo de filtros, que además de efectivos son seguros y respetuosos con la salud de la piel.

– Filtros biológicos: son sustancias antioxidantes que evitan la formación de radicales libres, por lo que evitan cierta acción de la radiación solar sobre nuestra piel. Se encuentran en ciertos aceites, mantecas y otros productos naturales como el aceite de sésamo,  de aguacate, de germen de trigo, de oliva, la manteca de karité o el aloe vera. Su factor de protección suele ser bajo, por lo que se emplean como potenciadores y ayudantes de otros fotoprotectores.

Los filtros físicos y biológicos son los únicos aceptados en las formulaciones cosméticas con sellos ecológicos, por lo que serán los que encuentres a la hora de comprar este tipo de protectores. De todas formas existen formulaciones que combinan filtros químicos y físicos o incluso los tres tipos.

CÓMO EMPLEAR CORRECTAMENTE UN PROTECTOR SOLAR:

Sabemos que un FPS de 4 es un factor bajo y casi no nos protegerá del sol y también que un FPS de 50 es un factor muy alto y protegerá mucho nuestra piel. Pero, ¿sabemos verdaderamente qué quieren decir estos números? El FPS de un protector solar expresa de forma numérica las veces que multiplica la protección natural de tu piel en forma de tiempo. Por ejemplo, un FPS de 40 hará que tu piel tarde  40 veces más en quemarse. Si tu piel, habitualmente tarda, por ejemplo, 10 minutos en empezar a ponerse roja, con este supuesto protector tardaría 400 minutos (40 x 10). Por eso, la importancia de repetir la aplicación varias veces al día.

Teniendo en cuenta que ya todos sabéis qué nivel de protección aplicaros en vuestra piel en cada momento, os damos algunos consejos para una correcta y efectiva aplicación:

– Aplica una buena capa de protector (no es necesario que calcules cantidades pero para que te hagas una idea, se recomienda un aproximado de 2gr/cm2)

– Reaplica el protector varias veces al día, sobre todo después del baño o de secarte con la toalla)

– Evita la exposición directa en las horas centrales del día, ya que tu piel tardará muy poco en quemarse y seguramente el protector no sea del todo efectivo en estos momentos.

– Emplea un factor de protección alto (al menos de 30).

– Evita los aceites bronceadores y protectores con filtro bajo y “efecto bronceador”.

– La piel de los niños es mucho más sensible. Protégelos con ropa y un protector adecuado.

– Los filtros físicos,  además de ser más respetuosos con tu piel suelen aportar una protección muy eficaz. Emplear un protector natural y de calidad puede resultar doblemente beneficioso para tu salud.

Esperamos que estos consejos sean de ayuda y este verano protejáis un poco mejor vuestra piel y la de los vuestros. ¡Feliz semana!

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