4 de febrero 2018

Todos sabemos que la piel de los bebés es especialmente sensible y por eso, cuando llega uno más a la familia, queremos para ellos todo el cuidado posible. En general, es grande el desconocimiento sobre los cuidados que debemos tener al respecto y las informaciones que recibimos de diferentes partes, entre ellas la publicidad, son confusas. Además es común que entre los regalos que se hacen a un recién nacido tengamos uno o varios lotes de cosméticos, no siendo siempre los más adecuados o haciéndonos pensar que debemos “atiborrarlos” a potingues. Otro error común es pensar que lo que es bueno para nosotros también lo será para nuestros hijos y no siempre es así. Por eso hoy trataremos alguno de los aspectos que debemos de tener en cuenta en su cuidado.

Cómo cuidar la piel de un bebé
Cómo cuidar la piel de un bebé

PRIMEROS DÍAS

Esta es una etapa especialmente sensible en todos los aspectos de la vida de un bebé, por lo tanto también sobre su piel. Cuando acaban de nacer, los bebés tienen la piel especialmente fina y sensible y cubierta de una capa grasa llamada vernix. Es una sustancia producto de las glándulas sebáceas y de las células muertas que se desprenden al generarse la piel. Aparece ya durante el tercer trimestre del embarazo, sobre la piel fetal y permanece durante los primeros días de la piel de un bebé. Cumple una función protectora muy importante por lo que se recomienda no eliminarlo. Muchas veces se baña y frota al bebé para eliminarlo porque se tiene como algo “sucio”, pero, aunque su aspecto sea el de una costra, debemos saber que está actuando de barrera ante el nuevo medio en el que va a vivir y como nutriente de su delicada piel. Por eso cuando nos preguntáis qué jabón, crema o loción emplear durante esta etapa os decimos que ninguno. Emplea solamente un paño suave humedecido con un poco de agua para limpiar posible suciedad y cuando cambies el pañal o si se mancha al comer. Por lo demás deja su piel protegida por el vernix durante al menos 48h adaptandose progresivamente a todo lo que le rodea.

BAÑO E HIGIENE

Durante los primeros días, mientras permanece el cordón umbilical, hay quien prefiere no sumergir al bebé en agua para evitar que éste se ablande y pueda infectarse. Puedes entonces lavarlo “por partes” con agua y un paño suave o, si decides sumergirlo, tener en cuenta este detalle. Deberás entonces dar un baño rápido y secar muy bien su piel, sobre todo esa zona. Después de los primeros días y durante el primer año de vida el baño se debe seguir teniendo especial cuidado con el momento del baño, pues la piel del bebé aún es muy fina y sensible a la humedad y los productos de higiene. Emplea agua sola o con un poco de jabón suave, sin perfumes. Esta no debe sobrepasar los 36 grados y no debe durar más de 10 minutos.  No se debe tampoco abusar en frecuencia, para evitar un desgaste de la capa protectora, por lo que baña como mucho 2 o 3 veces por semana a tu bebé. Después se debes secar bien toda la piel, incidiendo especialemente en los pliegues.

HIDRATACIÓN

La piel del bebé no necesita una hidratación “extra” diaria, por lo que si no presenta ningún problema, no tenemos por que usar ninguna crema o aceite sobre ellas. De todas formas si tiende a tener la piel seca o irritada en alguna zona, puedes emplear algún hidratante adecuado, sobre todo después del baño. Escoge un cosmético simple y lo mas natural posible. Ten en cuenta que los potenciales tóxicos que pueda contener una crema pueden afectar su organismo o empeorar la situación. El aceite de almendras dulces, el de caléndula o el de manzanilla pueden ser opciones para tratar sequedades o pequeñas irritaciones. Si tu bebé presenta un problema de piel que pueda ser de mayor gravedad, como una dermatitis importante o algún tipo de reacción es preferible que consultes antes a su pediatra o dermatólogo.

CUIDADO DE LA PIEL ZONA PAÑAL

Esta zona requiere especial cuidado y es una de las que más dolores de cabeza da a mamás y papás en los primeros meses de vida del bebé. La humedad del pis y las heces sumada a la que produce la falta de transpiración por el empleo del pañal, hace que los bebés tengan con frecuencia algún problema de la piel en esta zona. A veces se trata de una simple irritación que desaparece en poco tiempo y otras da lugar a la llamada dermatitis del pañal. Existen infinidad de productos para tratar esta zona, pero lo fundamental, sobre todo a la hora de prevenir su aparición es mantener la piel limpia, seca e hidratada. Emplea pañales que faciliten la transpiración y que no le produzcan rozaduras. Cámbiaselo frecuentemente y si su piel está irritada hidrátala con algún aceite o crema suave. Si además puedes dejarle el culito al aire durante algún momento será muy beneficioso.

PROTEGER DEL SOL

Como ya sabemos, la piel del bebé es extremadamente sensible, por eso también tenemos que tener especial cuidado con el sol. Debemos evitar la exposición directa de los rayos solares y en días despejados, llevar siempre un sombrero y sombrilla para proteger su piel. En verano en días de campo, playa, paseo o piscina se debe aplicar una crema solar especial para niños. Evita aquí los filtros químicos y opta por una crema segura con factor de protección alto y de tipo mineral. Estarás evitando también que ciertos tóxicos penetren en su piel.

PELO Y CUERO CABELLUDO

A la hora de cuidar la piel del cuero cabelludo de un bebé debemos de quitar el “chip” del champú que tenemos para los  adultos. Los recién nacido suelen nacer con pelo, pero este muchas veces se cae para dejar paso al definitivo. Además la piel de la cabeza no necesita una limpieza diferente que la del resto del cuerpo, por lo que se debe lavar de la misma forma: con agua y un poquito de jabón neutro. Muchos bebés presentan también la llamada “costra láctea”. Se trata de una “dermatitis” seborreica normal en el cuero cabelludo de los lactantes y que tiende a desaparecer por si sola, por lo que no requiere ningún tratamiento especial. En caso de rojeces o momentos de mucha descamación un simple masaje con unas gotitas de aceite de almendras es suficiente como emoliente en esa zona. No intentes arrancar ni rascar las costras, ya que podrías causarle heridas y si tiene escamas sueltas de piel peina su pelo con un peine suave en sentido del crecimiento del cabello, para facilitar que caigan.

EVITA SOBRE SU PIEL

A veces, cuando se trata de los más pequeños, no es tanto pensar sobre qué productos serán mejores para su piel si no cuáles no debemos aplicar para evitar toxicidad o reacciones. Durante los primeros meses de vida, tu bebé se está adaptando a todo aquello que le rodea y con lo que toma contacto, forjando así su sistema inmunitario. Por eso, debemos tener especial cuidado con ciertos productos que puedan generar problemas de hipersensibilidad o alterar su metabolismo. Nosotras recomendamos ser simples en el cuidado de la piel del bebé y escoger productos con formulaciones naturales y solamente con los ingredientes necesarios en su composición. Evita productos con listas largas de aditivos que no conoces y no sabes como actúan sobre su piel. Los aceites básicos puros como el de almendras o las fórmulas en bálsamo, por ejemplo de caléndula para la dermatitis del pañal, son una opción estupenda y “todoterreno” a la hora de tratar sequedades o irritaciones de su piel. Igualmente con el jabón, debes escoger un jabón a poder ser natural y con el pH adecuado sobre su piel. Evita también las fragancias y perfumes. Puedes usar unas gotitas de aceite esencial de lavanda o jazmín en el agua de baño o en su aceite o crema hidratante, pero es mejor no emplear aguas de colonia, que suelen venir cargadas de alcoholes y fragancias que pueden ser perjudiciales para el bebé. Evita compuestos tóxicos y fragancias en el lavado de su ropa y sábanas. Emplea un jabón neutro y no emplees suavizantes industriales en la lavadora. En su lugar puedes poner un poco de vinagre blanco con unas gotas de aceite esencial de lavanda para el aclarado.

ACEITES SEGUROS PARA TU BEBÉ

Los aceites vegetales, fruto de la presión de semillas como el de almendras, avellanas, sésamo o aguacate son en principio seguros sobre la piel del bebé, aunque algunos deben usarse con moderación. Otra cosa son los aceites esenciales, empleados tanto por su olor como por sus propiedades terapéuticas y que incluso en adultos se usan en pequeñas cantidades. Aquí debemos tener especial cuidado y nuestra recomendación es que evites cualquier aceite esencial o fragancia en los tres primeros meses de vida de tu bebé. Después muchos de ellos pueden ser empleados, como el de lavanda, camomila, bergamota, romero, ylang-ylang o geranio. Aunque debemos tener ciertas precauciones. Además debes usar aceites quimiotipados, en los que se indique correctamente su composición y concentración molecular. No debemos administrar ningún aceite esencial puro directamente sobre la piel del bebé. Puedes diluir unas gotas en el agua de baño o en su producto de hidratación corporal. También puedes poner unas gotas de aceite esencial de jazmín o lavanda sobre su almohada para facilitar el sueño, o emplear un difusor de fragancias. De todos modos, infórmate bien con un experto o emplea una guía de uso de aceites en bebés y niños.

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