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¿Cómo afecta la pérdida de peso a nuestra piel?

Mantener un peso en un rango saludable es beneficioso y lo sabemos. No solamente nos vemos mejor ante un espejo, si no que nuestra salud interna y externa también se ve agradecida. La piel, como un órgano más de nuestro cuerpo, también se beneficia de esa situación, reduciéndose la aparición de problemas derivados o relacionados con el sobrepeso como la celulitis, las estrías, ciertas dermatitis, foliculitis, etc. Pero hoy no vamos a hablar de esto, si no del camino que recorremos cuando queremos perder peso y cómo ello afecta a nuestra piel.

Cómo cambia tu piel al adelgazar

Riesgos de la pérdida de peso

Cuando nos sometemos a un periodo de dieta y/o ejercicio de forma intensiva, además de poner en riesgo nuestra salud, también estamos sometiendo a nuestra piel a un proceso de cambios rápidos y por lo tanto de estrés que puede ser complicado de asimilar.

Las dietas agresivas que conllevan una rápida pérdida de peso, pueden conllevar una serie de cambios rápidos en nuestro metabolismo, por lo que niveles de ciertas hormonas pueden verse alterados. Eso puede afectar a nuestra piel que podrá a su vez mostrarse más grasa, seca o con problemas como el acné.

Además de esto, la rápida pérdida de volumen graso y muscular bajo nuestra dermis puede ser algo difícil de asimilar para ella, ya que se encuentra adaptada a nuestro anterior volumen corporal. Es por ello que la temida flacidez podrá aparecer. La piel es un órgano elástico, con capacidad de adaptarse al tamaño y forma de nuestro cuerpo. Pero un cambio muy agresivo en este aspecto, puede sobrepasar esta capacidad a la hora de “encojer” haciendo que la flacidez se apodere de ella, sobre todo en ciertas zonas del cuerpo como el abdomen o la cara posterior de los brazos. En ganancias y pérdidas de peso importantes, las fibras de colágeno y elastina acaban por perder su estructura original y haciendo que la piel pierda elasticidad, de forma similar a cuando estiramos una goma y termina cediendo.

Cuando la pérdida de peso es muy grande y sobre todo si es de forma muy rápida, los pliegues flácidos pueden llegar a ser un problema, no solo estético, si no funcional, suponiendo un trastorno para la persona. Por ello, en estos casos se suele recurrir a la cirugía para eliminar esos pliegues “sobrantes”. En cambio, en pérdidas más pequeñas y paulatinas, la flacidez no llega a ser tal, aunque sí puede notarse a pequeña escala. Por ello es muy recomendable que si estás haciendo algún tipo de rutina para perder peso u otros cambios en la dieta, no descuides la hidratación de la piel con productos adecuados.

Otro efecto de una pérdida de peso agresiva y llevada a cabo mediante una dieta muy restrictiva puede ser el debilitamiento del pelo y las uñas. Tu cabello puede mostrarse apagado, quebradizo e incluso llegar a sufrir pérdidas, al igual que las uñas que se vuelven mates, con estrías y rompen con facilidad.

Cómo cuidar la piel al bajar de peso

  1. HIDRATACIÓN: es la base de casi cualquier cuidado especial sobre la piel. Aportar agua y nutrientes necesarios para que la piel se regenere y mantenga en correctas condiciones la estructura de los elementos que la componen. Esto es básico para ayudarle a adaptarse mejor al resto del cuerpo. Debemos incidir en zonas más propensas como los brazos, pecho, abdomen, nalgas y muslos. El aceite de almendras o la manteca de karité pueden ser buenos aliados en esto.
  2. NUTRICIÓN: cuando nos sometemos a alguna dieta concreta o realizamos cambios en nuestra alimentación habitual podemos general algún desequilibrio y/o escasez de nutrientes. Consulta a un profesional para que realice este tipo de ajustes y así te aseguraras de que no te falta de nada. Un desequilibrio nutricional puede poner en riesgo tu salud y además, también puede ser la causa de que tu piel también se vea afectada y se muestre seca y flácida.
  3. EXFOLIAR: realizar una exfoliación corporal suave o un cepillado seco antes de la ducha ayudará a eliminar células muertas y estimular así la capacidad de regeneración de la piel. Evita exfoliantes agresivos y prefiere un exfoliado más suave y constante en el tiempo
  4. EJERCICIO: el ejercicio es fundamental a la hora de mantener un peso equilibrado. En cuanto a la piel, también ayuda a estimular su actividad, haciendo que ésta “respire” y sus células se oxigenen más y reciban más nutrientes. Además si tus músculos están tonificados evitarás también gran parte de la flacidez que pueda aparecer.

Beneficios de un peso equilibrado para la piel

Como ya dijimos, las personas que sufren sobrepeso u obesidad tienden a tener ciertos problemas de piel relacionados sobre todo con alteraciones de su metabolismo. Cambiar el hábito para comenzar a llevar una alimentación adecuada y una rutina de ejercicio físico habitual puede ser dificultoso al principio y tu piel puede notar algunos de los cambios nombrado anteriormente que pueden resultar desagradables, pero lo que sí es cierto es que el balance final será de beneficio sobre la salud y también sobre la piel.

El cambio de estilo de vida hacia uno más saludable y con una alimentación basada sobre todo en abundantes y variadas verduras y frutas hará que tu piel a la larga se mantenga más hidratada y reciba gran cantidad de nutrientes y vitaminas. Problemas como el acné o la piel grasa pueden tender a regularse. Además tanto tu piel como tu cabello lucirán más brillantes y luminosos. Éste último se fortalecerá, al igual que las uñas, ya que son unos grandes indicadores externos de nuestro estado nutricional.

Como punto final queremos recordar que bajar de peso no siempre es necesario, existen muchos tipos de personas perfectamente saludables en cuanto a tallas, volúmenes y estaturas se refiere. Si tu peso está dentro de la normalidad y tu estado nutricional es bueno y realizas alguna actividad física, seguramente no necesites hacer nada más. En cambio si existe algún desajuste en estos aspectos, cambiar paulatinamente hacia un estilo de vida más saludable, guiados por profesionales y sin realizar dietas drásticas suele ser la opción más correcta. Las dietas muy restrictivas y que buscan una pérdida de peso rápida sin tener en cuenta las consecuencias negativas para el organismo no son recomendables y suelen generar desajustes metabólicos que pueden poner en riesgo nuestra salud, además de estar sujetas al famoso efecto rebote una vez que finalizan. En theCosmethics defendemos siempre un estilo de vida sano, en el que belleza y salud caminan juntos y se alimentan mutuamente.

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